Las palabras no alcanzan para expresar el dolor que esta tragedia ha causado a nuestra nación y a tantas vidas.
Las palabras no alcanzan para expresar el dolor que esta tragedia ha causado a nuestra nación y a tantas vidas. Los horrores del 7 de octubre no terminaron aquel día: las heridas siguen siendo profundas y han dejado cicatrices permanentes en los sobrevivientes, las familias y una nación entera.
Nunca debemos olvidar lo sucedido ni el devastador costo humano que continúa provocando. Que Bar Asraf y todas las víctimas sean recordados con honor, y que su memoria sea una bendición.
Fundación Reitich

